Racing from Colchester to Mersea Island

Ir en bici de Colchester a la isla de Mersea

Essex 1

Mark Ames, de iBikeLondon, va en bici por los senderos de Essex, atraído por la promesa de un pícnic de marisco.

Ruta: Sigue el camino que sale de Colchester por al lado del río en dirección al sur, siguiendo las señales de la Wivenhoe Trail. Cuando llegues a la estación de Wivenhoe, sigue por West Street y Bath Street, hacia el muelle de Wivenhoe. Gira a la izquierda en el pub Rose and Crown y, después, gira a la derecha hacia East Street. Sigue por Brook Street hacia Anglesea Road, un camino de gravilla. Sigue las señales hacia la Cycle Route 51 a Arlesford, siguiendo la ruta hacia Brightlingsea.

En el embarcadero, coge un ferry a East Mersea y dirígete hacia la Chapman’s Lane, señalizado como Waldegraves. Sigue por la carretera hasta la orilla de West Mersea y, después, sigue por la B1025 que cruza la isla en dirección al norte. Después, gira a la derecha en el pueblecito de Peldon para continuar en dirección al norte por la carretera B, dejando la iglesia a tu izquierda, y continúa de vuelta hacia Colchester. Ver la ruta en Google Maps

Distancia en millas: 30 millas

Nivel de dificultad: Moderado

Ruta obligada: En la isla de Mersea, se te quedarán los ojos como platos ante el majestuoso aguilucho lagunero occidental, un ave de presa que regresó a la isla por primera para reproducirse en 2007.

Essex 2

Me gusta ir en bici por las afueras de Londres, y la libertad y flexibilidad que esto me da. Pero, los fines de semana, prefiero escaparme de The Big Smoke e ir en bici por los caminos de campo sorprendentemente tranquilos del sudeste de Inglaterra.

Colchester es la ciudad más animada del condado de Essex, con una próspera universidad y una historia que se remonta a la época de los romanos y de la reina Boudica. Pero eran los mariscos, y no los romanos, lo que tenía en mente cuando iniciamos nuestra aventura en bici.

El condado de Essex es muy llano, con grandes cielos y con rutas tranquilas para ir en bici lejos de las carreteras más transitadas, lo que las hace ideales para todo tipo de públicos, y te permiten centrarte en tu viaje y disfrutar del paisaje campestre.

Siguiendo el río Colne, pronto llegamos al bonito pueblo de Wivenhoe, donde un montón de barcas tradicionales forman un bosque de mástiles y jarcias en el antiguo embarcadero. Los márgenes de la carretera están iluminados por preciosos galios, una flor silvestre de color amarillo intenso que, antiguamente, solía utilizarse para rellenar colchones. Afortunadamente, las camas de hotel han evolucionado desde entonces.

Metemos nuestras bicis en el ferry durante un pequeño paseo que nos lleva a nuestro destino: las remotas y amplias llanuras de la isla de Mersea. Esta isla, extrañamente llana, está rodeada por aguas cristalinas muy poco profundas; el hábitat perfecto para que crezcan las mejores ostras de Gran Bretaña.

Essex 3

Compramos una docena para la comida en Company Shed, en West Mersea, y las devoramos con limón, un poco de pan fresco y una botella de cerveza en la playa, mientras observamos las barcazas del Támesis moviéndose en el horizonte.

Las ostras nos dan energía suficiente para iniciar nuestro camino de vuelta a Colchester y, mientras volvemos a cruzar la isla, nos acompaña una bandada de alondras que silba una alegre canción a nuestro paso. El sol nos calienta la espalda mientras nos dirigimos al norte a través del inmenso paisaje. El poder pedalear sin esfuerzo y contemplar un cielo que parece no tener fin nos hacen sentir que volamos. Solo se puede ir en coche a Mersea por una sola carretera: una antigua vía de tren llamada The Strood que la marea corta dos veces al día, convirtiendo la isla de Mersea en un auténtico paraíso para los ciclistas.

El viento que sopla de cara nos obliga a reducir la velocidad y, después de unas cuantas millas, mientras nos dirigimos al Premier Inn de Colchester, empiezo a soñar con un largo baño caliente, una reconfortante noche durmiendo a pierna suelta y un abundante desayuno la mañana siguiente. Nos dejan subir las bicis a la habitación (¡qué tranquilidad!) y aún tenemos espacio suficiente para estirarnos después de un largo día sobre un sillín, antes de zambullirnos en un merecidísimo y vaporoso baño caliente. Dormí como un tronco, soñando con aire fresco, buena compañía y todo un camino por delante.

Powered by Translations.com GlobalLink OneLink Software